El mes pasado revisábamos la plataforma de un galpón logístico en Zofri donde el contratista había compactado con rodillo liso sobre una arena limosa con cristales de sal visibles. La densidad se veía bien en superficie, pero el control con cono de arena mostró valores bajo el 90% de la densidad Proctor. El problema no era el equipo; era la curva de referencia. Habían usado un Proctor Estándar cuando las especificaciones del proyecto, por el tránsito de grúas de alto tonelaje, exigían el Modificado. En Iquique este error es frecuente porque los suelos salinos del borde costero y las arenas eólicas del sector Alto Hospicio responden distinto al apisonado dinámico. Por eso nuestro laboratorio entrega siempre la curva completa con los puntos de control bien definidos, no solo el óptimo. Un ensayo Proctor bien ejecutado es la diferencia entre un radier que dura diez años y uno que se fisura en la primera temporada de carga real.
En suelos salinos de Iquique, el Proctor Modificado da densidades hasta un 8% mayores que el Estándar; usar el ensayo equivocado subestima la capacidad de soporte real.
